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Régimen jurídico del contrato de aparcería

Régimen jurídico del contrato de aparcería

La aparcería se encuadra dentro de los llamados contratos parciarios, caracterizados porque una de las partes contratantes cede el uso o disfrute de una cosa a la persona que a cambio le entrega una parte de los frutos o rendimientos de la cosa cedida.

Aparcería en la Ley de arrendamientos rústicos

La Ley 49/2003, de 26 de noviembre, de arrendamientos rústicos (LAR) dedica a la aparcería el Capítulo IX, que contiene únicamente cinco artículos, dos de ellos modificados por la Ley 26/2005 de 30 de noviembre, por la que se modifica la Ley 49/2003, de 26 de noviembre, de Arrendamientos Rústicos.

Concepto de aparcería

Dice el art. 28, LAR:1. Por el contrato de aparcería, el titular de una finca o de una explotación cede temporalmente su uso y disfrute o el de alguno de sus aprovechamientos, así como el de los elementos de la explotación, ganado, maquinaria o capital circulante, conviniendo con el cesionario aparcero en repartirse los productos por partes alícuotas en proporción a sus respectivas aportaciones. 2. Se presumirá, salvo pacto en contrario, que el contrato de aparcería no comprende relación laboral alguna entre cedente y cesionario; de pactarse expresamente esa relación, se aplicará, además, la legislación correspondiente.

Siempre ha habido una tendencia a evitar que utilizando la figura de la aparcería se burle la normativa laboral, ya que hay situaciones en que el deslinde entre una y otra figura puede ser difícil, pero lo característico de la aparcería propiamente dicha es el riesgo compartido por el dueño y el aparcero y que la remuneración de éste no tiene una parte fija; ahora bien, el legislador admite que haya un pacto de relación laboral y en tal caso se aplicará la normativa correspondiente; además el legislador ha establecido una presunción iuris et de iure entendiendo que hay relación laboral el caso del art. 30, LAR:en los contratos en los que el aparcero aporte únicamente su trabajo personal y, en su caso, una parte del capital de explotación y del capital circulante que no supere el 10 por ciento del valor total. En este supuesto, deberá serle garantizado al aparcero el salario mínimo que corresponda al tiempo de la actividad que dedique al cultivo de las fincas objeto del contrato y cumplirse, en general, lo dispuesto en la legislación laboral y de Seguridad Social.

Régimen jurídico

El art. 29, LAR indica que en defecto de pacto expreso, de normas forales o de derecho especial y de costumbre, se aplicarán las disposiciones propias de la aparcería en el citado Capítulo IX, y, con carácter supletorio, determinadas normas de la Ley 83/1980, de 31 de diciembre, de Arrendamientos Rústicos.

En concreto se remite a los Capítulos II que regula la partes contratantes (arts. 9 a 10), III que regula la forma (art. 11), VI (que regula los gastos y mejoras (arts. 17 a 21) y VIII que regula la terminación del arrendamiento (arts. 24 a 27), pero se advierte:siempre que no resulten contrarias a la naturaleza esencial del contrato de aparcería.

Procede dejar constancia que no se remite al Capítulo IV (duración del contrato) porque la aparcería dura el tiempo pactado y las prórrogas en su caso previstas, sin más, ni se remite al VI:I enajenación y subart. 30, LAR:arriendo (arts. 22 a 23), de forma que el aparcero no tiene derecho de preferente adquisición si se enajena la finca por el propietario ni puede ceder su posición, dado el grado de confianza que motiva su contratación, por los riesgos compartidos.

Termina el citado art. 29 diciendo que:No obstante, tratándose de las mejoras impuestas por ley o por resolución judicial o administrativa firmes o acuerdo firme de la comunidad de regantes correspondiente, deber art. 30, LAR: án llevarse a cabo por las partes con arreglo a lo pactado entre ellas, y si faltara el pacto, podrá resolverse el contrato a instancia del cedente o del cesionario.

Elementos personales, reales y formales

Elementos personales

  • El cedente, bien sea dueño de la cosa o al menos quien ostente un derecho real que le permite ceder su uso, como es el usufructuario (no el titular de un derecho de habitación).
  • El colono o aparcero. Por la citada remisión al Cap. II: partes contratantes, puede serlo cualquier persona física o jurídica, con las limitaciones que el precepto señala (por ser titulares de grandes explotaciones, los extranjeros no comunitarios en determinados casos, etc.)

No está claro si debe ser profesional de la agricultura; pero procede concluir que no, pues la aparcería tiene un sentido de colaboración, una relación especial de confianza y un uso social que lo excluye; piénsese en el siguiente supuesto: el titular de una pequeña finca, como puede ser un huerto en suelo urbano, la cede en aparcería a persona jubilada; el cedente cede la explotación del huerto, paga el agua, la luz, los abonos y simientes, la maquinaria, etc., y el aparcero aporta su trabajo y se reparten las hortalizas y demás productos en la proporción convenida, ¿va a impedirse este contrato porque el jubilado, como tal, no es profesional de la agricultura, aunque lo hubiera sido?.

La Sentencia de TS, Sala 1ª, de lo Civil, 23 de Enero de 2001 acepta un supuesto en que hay aparcero, pero no es profesional de la agricultura a los efectos de tener derecho al retracto arrendaticio que también para el aparcero concedía el art. 118, Ley 83/1980, de 31 de diciembre, de Arrendamientos Rústicos.

Elementos reales

Son tres:

  • La finca en el sentido de la Ley: destinada a un aprovechamiento agrícola, ganadero o forestal.
  • Los elementos necesarios para la explotación: maquinaria, aperos, semillas, agua, etc.
  • Los productos que produce la finca que deberán ser repartidos en la proporción convenida (el dueño tiene derecho a un tercio, a una mitad, etc.)

Recuerda la Sentencia de TS, Sala 1ª, de lo Civil, 18 de Abril de 2001 el contrato de aparcería o medianería por el cual la parte recurrente tenía que entregar el 50 por ciento de los frutos de la finca, propiedad de la parte recurrida, a cambio de proporcionarle el agua disponible para el cultivo de la totalidad -figura de aparcería que fue característica de las Islas Canarias, y que está ya prácticamente en desuso-.

Puede plantearse qué consideración tienen las ayudas de la PAC, cuando nada se ha pactado. La Sentencia nº 499/2010 de TS, Sala 1ª, de lo Civil, 19 de Julio de 2010 recuerda la doctrina de la Sala, según la cual las subvenciones agrícolas, encajan en el concepto de “frutos” y, por ello, no quedan excluidas del reparto o liquidación de la aparcería y ello tiene su fundamento dentro de la propia amplitud que la norma reconoce a los “frutos industriales”, en cuanto con ellos se corresponde el beneficio económico o utilidad que, como rendimiento patrimonial, genera la explotación, sin excepciones.

Elemento formal

Se aplica la regla general de todo arrendamiento rústico: deberán constar por escrito y en cualquier momento, las partes podrán compelerse a formalizarlos en documento público, cuyos gastos serán de cuenta del solicitante. También podrán compelerse a la constitución del inventario de los bienes cedidos (art. 11, LAR).

LaSentencia nº 268/2008 de TS, Sala 1ª, de lo Civil, 18 de Abril de 2008 advierte lógicamente que la forma escrita de la aparceríano constituye hoy un requisito “ad solemnitatem”, cuya existencia puede probarse a través de otros medios.

Obligaciones de cada parte

  • El cedente está obligado a mantener al aparcero en el tiempo convenido y a suministrarle lo pactado: maquinaria y su reparación, aperos, semillas o pagar las adquiridas por el colono, etc., a pagar los gastos que la Ley impone al arrendador de una fincarústica ( art. 18, LAR y art. 19, LAR).
  • El aparcero debe repartir y liquidar los frutos en la forma convenida y a falta de pacto según los usos y costumbres (al final del año, al recolectar, etc.); en algunas ocasiones (cesión de un pequeño huerto) no se realiza un reparto matemático, sino que el buen hacer de las partes permite que cada un retire de la finca los frutos de la misma, según su necesidad o conveniencia, sin un control matemático de los mismos.

El aparcero debe pagar los gastos que al arrendatario impone el art. 20, LAR.

Extinción

La aparcería se extingue por las mismas causas que todo arrendamientos rústico, con la particularidad de que la aparcería no tiene como para los arrendamientos el plazo mínimo de cinco años.

En concreto dispone el art. 31, LAR que la duración del contrato será la libremente pactada y, en defecto de pacto, se estimará que es la de un año agrícola, entendiéndose prorrogado por un período de un año, en los mismos términos que los señalados para el arrendamiento en el artículo art. 12, LAR

Hay las siguientes reglas especiales:

  • En los contratos de duración anual o inferior, la notificación previa de finalización del contrato se efectuará, al menos, con seis meses de antelación.
  • Si se hubiera convenido la aparcería para la realización de un cultivo determinado, con la excepción de los leñosos permanentes, y siempre que dicho cultivo tenga una duración superior a un año, el plazo mínimo de duración será el tiempo necesario para completar una rotación o ciclo de cultivo.
  • Conversión de aparcería en arrendamiento: a la finalización del contrato de aparecería, si el titular de la finca pretende realizar un contrato de arrendamiento, el aparcero tendrá derecho preferente, en igualdad de condiciones, a suscribir el nuevo contrato de arrendamiento.

Fuente: Vlex.

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